

BASF, líder mundial del sector químico, es un actor imprescindible en la economía belga. Siguiendo el ejemplo del gigante industrial, su centro de Amberes es el campo de actividades diario de cerca de 5.000 empleados y subcontratistas que producen cantidad de materias primas químicas y productos semiacabados. El volumen de negocio se encuentra por encima de los 6.000 millones de euros (2008).
Para sus necesidades de energía, una empresa de este tamaño y de la importancia de BASF tiene que intentar establecer una colaboración con un proveedor que pueda comprender sus retos. El grupo químico ha encontrado a ese colaborador en GDF SUEZ que, al igual que él, es un líder mundial con espíritu emprendedor y comprometido en el desarrollo sostenible.
”Optimización sostenible” es la palabra clave de BASF, que ha construido su planta de acuerdo con el modelo de integración de todos los procesos químicos, la producción, la energía y la logística. También para sus necesidades de electricidad y vapor la empresa deseaba aplicar el principio de integración. Con GDF SUEZ Global Energy, filial de GDF SUEZ, en el papel de asesor especialista, BASF ha optado resueltamente por la eficacia energética y las energías renovables. Se ha creado una joint-venture llamada Zandvliet Power y, a partir de 2005, una unidad de cogeneración con una capacidad de 400 MW forma parte de la cadena energética de BASF. Además de la electricidad, destinada mayoritariamente a la propia fábrica, la unidad de cogeneración produce hasta 300 toneladas de vapor por hora que se añaden al vapor recuperado de los procesos químicos.
Después de esta exitosa creación de la unidad de cogeneración, BASF y GDF SUEZ Global Energy han renovado su colaboración con el objetivo de diversificar la producción de electricidad verde del grupo químico. Aprovechando que BASF está ubicada en un emplazamiento excepcionalmente ventoso del puerto de Amberes, GDF SUEZ Global Energy ha construido un primer tramo de seis eólicas. Este parque eólico, con una capacidad de 12 MW, produce unos 35 GWh al año, producción dedicada a la fábrica en su totalidad. Se evita la emisión de al menos 14.000 toneladas de CO2 cada año.
Para el suministro de una parte del gas destinado a la producción de amoníaco, BASF se ha aliado también con GDF SUEZ. El grupo químico es el primer consumidor industrial de gas natural en Bélgica y la calidad de sus procesos depende de un suministro fiable. GDF SUEZ ha sabido escuchar las necesidades de BASF, haciendo posible que el equipo cliente-proveedor puedan elaborar juntos soluciones a medida y portadoras de valor para ambos.
Esta colaboración sostenible resulta aún más válida en un complejo contexto de mercado. Para los grandes industriales que se enfrentan a los condicionantes de una economía a "medio gas", es crucial poder contar son su colaborador de energía. Incluso en un contexto económico incierto, se pueden afrontar juntos los mayores retos energéticos.
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